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Ella caminaba por la orilla del mar con ojotas

porque le gustaba sentir el efecto “sopapa”

que se hacía al pisar la arena empapada.

“Que la tierra no me deje ir” pensaba.

Y levantaba su vestido para no mojarlo.

Se encontraba con otras que sonreían,

y otras que se cubrían los ojos con las manos.

Escuchaban a un hombre que vendía comida

y se reían en conjunto de la entonación.

Se abrigaban así nomás y subían a la calle.

Lo que sobraba en ese momento

era tiempo.

“Soviet Means Excellent”

“Soviet Means Excellent”

Source: double-felix

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Llegás a tu casa con ganas de escribir algo, no sabés muy bien qué.

En realidad no tenés idea de lo que te pasa, que seguramente sea alguna boludez tan minita que me dá un poco de bronca que lo sientas. Hablo como si le hablase a otra. Como si le gritase a otra, pero me hablo a mí. ¿Estás cansada? ¿Querés algo calentito? ¿Es el frío? ¿Te gustaba más el calor? sí, claro.

Suena la música de fondo. Aunque haya silencio, no importa, la música nunca deja sonar. En tu mente repetís esa canción una y otra vez. Esa canción, esta, aquella, es lo mismo. Es exactamente lo mismo.

Todo es exactamente lo mismo porque no te convence nada y no sabés para dónde carajo correr. Eso te pasa. ¿Tanto te jode lo que hacés? Cambialo. Ah, la señorita no puede, dice que es ansioooosa, claaaro, ella, pobrecita. Esperá, aprendé. Mil veces te vas a estrellar contra una pared, y lo sabés y lo supiste siempre y nunca te importó. No te vengas a hacer ahora la loca.


“Somos dos Ferminas Muguruzas”. Y sí. ¿No lo captan ustedes? El significado trabájenlo. Pregúntenle a Saussure, Deleuze, Barthes, Faulkner o a quien se les ocurra. Aprovechen y tengan su momento snob, hablen con fantasmas.

Total es algo cotidiano. Digo, lo de hablar con fantasmas.

Una ducha caliente, el momento diario de rehacerte toda.

The Shoelace.

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Al azar me apareció esa frase.

“Temblaba mientras esperaba mi vida”.

Jugaba con una página de internet y me armó eso en base a mis tuits.

Y me movió todo.

¿Temblar? ¿Esperar? ¿Vida?

Esperar no espero nada. Esperar la vida, no sé, una boludez. Temblar.

Esperar. Temblar. Vida. Temblar. Vida. Esperar. Mientras esparaba mi vida. Porque no dice “la” vida. Dice “mi” vida.

Probablemente -y como siempre pasa- mientras yo pienso una y otra vez esta frase, la vida vino, tocó timbre, no escuché, y se fue.

La hiedra crece.: El día que conocí a Pete Doherty

lahiedracrece:

Bueh, la cosa es así, porque quiero llegar al grano (?): Yo soy muy fan de Pete, blablabla, desde hace muchos años, blablabla, el año pasado lo fui a ver a Alemania (http://lahiedracrece.tumblr.com/post/3034149988/pedro), BLABLABLABLABLA.

Con Andrés, mi novio, nos fuimos de vacaciones a…

Source: lahiedracrece

(via elbombino)

Source: crazywhendrunk

Pedro

Que se venga a mi casa y no salga nunca más.

Para la mesa de luz, consíganme una.

Para la mesa de luz, consíganme una.

(via alexachungblog)

Source: alexachung

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- En este momento sería simplemente fantástico tener un Martini en la mano y…
- Lo sé, sé a qué te refieres exactamente, lo sé. Déjame traerte uno, Katie, linda.
- Oh, gracias, cariño. Es una velada perfecta.
Katie se tocó suavemente el cabello, corroborando que el peinado esté en su lugar. Sacó un pañuelo de un sobre negro, lo pasó rápidamente por su frente y volvió a guardarlo.
- Aquí tienes, preciosa, brindemos.
- Me parece bien, ¿por qué quieres brindar?
- Por romper las reglas del lenguaje.
- ¿Por qué? ¿Te has vuelto loco? Mira, no sé a qué te refieres exactamente, pero preferiría que no rompamos la fluidez de la noche con alguna de tus excentricidades.
- Oh, no, nada de eso, cariño, me refiero a nosotros.
- ¿A nosotros? creo que has bebido demasiado, Frank, de verdad. Creo que has bebido demasiado y estás diciendo cosas sin sentido. Te refieres a nosotros pero me hablas de lenguaje, será mejor qu…
- Silencio, Katie, ¿será que puedes seguirme aunque sea un instante? De verdad me agradaría eso, es tan sólo un instante, déjame decirte, déjame decirte a qué me refiero. No me interrumpas, por favor, es breve lo que quiero decir, pero no  me interrumpas, ¿bueno? Quiero decir que rompamos las reglas del lenguaje como si dijera que comamos otra fruta mañana y no siempre las cerezas del desayuno o si dijera que en lugar de vacacionar en Europa todos los veranos, vayamos a Oceanía, o si en lugar de leer libros, veamos más películas. Me refiero, es claro lo que digo, me refiero a nosotros como un, oh, mira quién está allí, dame un momento, es el Sr. Kylerst. Iré a saludarlo, quédate aquí, Katie, cariño, quédate aquí.
Katie tomó su sobre y el Martini y se acercó al piano. No podía ver a Frank, que estaba ubicado en el sector Este del gran salón del hotel. Ella se ubicó detrás del cisne de hielo, pues no se sentía bien y, de alguna forma u otra, la gran escultura gélida le hacía llegar una brisa que la aliviaba. Bebió unos sorbos de su trago y se acercó al pianista, apoyó su mano izquierda, suavemente, sobre el hombro y le pidió una canción. Él la miró, y sonrió. Minutos después, el salón entero se inundaba de la melodía de la canción de Katie. Allí mismo es donde ella se olvidó de la fiesta en la que estaba, bebió un sorbo más, posó su copa sobre la cola del piano y salió del salón.
Frank, dentro del salón, apenas si había notado que Katie ya no estaba. En realidad, Frank no había notado que Katie ya no estaba allí hacía tiempo.
Ella se subió a un taxi.
-¿Hacia dónde la llevo, señorita?
-Yo le iré guiando.

-¡Era la muerta de la leyenda esa que te lleva en taxi hasta el cementerio, me quiero volver loca ya mismo!

- Jajajaja, te creíste de verdad que iba a escribir una boludez así?

- Y qué se yo, vos tenés cada mambo, flaca.

- Ay, te perdono todo porque me dijiste flaca.

Y así, cada historia.